El sol está en su punto más alto cuando me acomodo en la reposera con un suspiro de satisfacción. La arena está caliente bajo mis pies, y la brisa marina ayuda a contrarrestar el calor abrasador. Me pongo las gafas de sol y dejo que el sonido de las olas y las risas distantes de otros turistas me envuelvan.
Después de todo, si esta noche tengo que dar la mejor actuación de mi vida, al menos quiero estar relajada.
Me recuesto y cierro los ojos, dejando que el sol bese mi piel mientras disfruto d