—¿Se puede saber qué estás haciendo?
—Intentando darle un poco de color a mi vida. Me han dicho que uso demasiado negro —respondí sin apartar la vista de mis uñas recién pintadas. Dejé la brocha dentro del pomo de esmalte rojo sangre y soplé con delicadeza sobre los dedos, disfrutando del leve ardor del alcohol en la cutícula.
—¿Quieres una copa? Saqué una para ti —añadí, señalando con la cabeza hacia mi derecha, donde una copa de cristal reposaba junto a una botella de vino abierta, ambas atrap