Zayn parte III.
Entonces llegó la primera nevada.
La sentí incluso antes de verla. Ese silencio espeso que solo trae la nieve, esa calma engañosa que siempre precede a algo irreversible.
Me vestí sin prisa. Cuando salí, los copos comenzaban a caer con lentitud, posándose sobre el suelo como si el mundo intentara cubrirse de blanco.
Me dirigí a la casa de la manada y toqué a la puerta solo una vez.
Darius abrió casi de inmediato. Su expresión era solemne, contenida, como si ya estuviera preparado para la guerra.
—Es hora —dije con tranquilidad.
Asintió. No preguntó nada. No lo necesitaba.
Miró una última vez hacia el interior de la casa. Sabía exactamente a quién buscaban sus ojos. Luego cerró la puerta con cuidado, como si ese gesto fuera una promesa de regreso.
Caminamos juntos hacia la colina cercana.
El campo de flores se extendía frente a nosotros, ahora cubierto por una capa de nieve reciente. Era el mismo lugar que había visto en una visión… aquella en la que Alina aparecía entre sangre y cadáv