Zayn parte III.
Entonces llegó la primera nevada.
La sentí incluso antes de verla. Ese silencio espeso que solo trae la nieve, esa calma engañosa que siempre precede a algo irreversible.
Me vestí sin prisa. Cuando salí, los copos comenzaban a caer con lentitud, posándose sobre el suelo como si el mundo intentara cubrirse de blanco.
Me dirigí a la casa de la manada y toqué a la puerta solo una vez.
Darius abrió casi de inmediato. Su expresión era solemne, contenida, como si ya estuviera preparado para la guerra