Lobo Blanco Capítulo XVII.
Tomé la mano de la loba que miraba con horror la escena y salí de la Casa de la manada.
Detrás de nosotros, los guardias que presenciaron el duelo ya se encontraban aullando para anunciar la muerte de Sander.
Lo primero que hice fue ir por mi cachorro. Alguien podría lastimarlo y luego venir a reclamar el puesto con un duelo.
Me importaba una mierda el puesto, lo podía tener quien lo quisiera.
Sin embargo, no podía abandonar la manada dejando todo en un caos total. En mi tiempo patrullando cono