Capítulo 68.
Los siguientes alfas llegaron al atardecer, cansados y con los rostros marcados por el viaje.
Mi manada parecía un tanto feliz de llegar por fin y yo oculté una sonrisa.
Sabía que los pobres odiaban el tener que convivir con cachorros revoltosos más allá de un par de días y ellos lo hacían por semanas para ir de manada en manada recogiendo lobeznos.
Apenas los vi, mi mirada se fue directo al señor Arthur. Caminaba apoyado en Darius y Mariana, y aun así se notaba lo difícil que le resulta