Mundo ficciónIniciar sesiónEl fuego crepitaba bajo un cielo despejado, salpicado de estrellas que parecían observarnos con una paciencia antigua. Alderik tardó un momento en hablar, como si las palabras pesaran más de lo habitual.
—Sé que no lo merezco —dijo al fin, con la voz baja—. Después de lo que pasó… del error que cometí. Si no hubiera fallado, no te habrían capturado. No habría permitido que te tocaran, que te lastimaran, que te trataran como… como lo hicieron.No lo miré de inmediato. Mis dedos jugueteaban con una ramita seca, partiéndola en trozos diminutos.—Aun así —continuó—, quiero seguir siendo tu guardián. Como te dije cuando eras más pequeña. Hasta que encuentres a tu pareja… o hasta que tú decidas que ya no me necesitas. Sé que ahora mismo no puedo mirarte a los ojos sin recordar que te fallé, pero si me dieras la oportunidad…Me aclaré la garganta, interrumpiéndolo antes de que siguiera cavando más hondo en su culpa.—Alderik —dije con suavidad—.






