Capítulo 11.
Por la noche salí de mi habitación a hurtadillas.
Al final del pasillo había una ventana que filtraba algo de luz de luna. Recorrí de puntillas los escasos metros hasta allí para salir.
Tenía que ser cuidadosa porque en las últimas habitaciones se encontraban De y Da. Lobos que mis padres dejaban en esta manada cuidándonos pero que se concentraban más en patrullar el perímetro. Nada que ver con el lobo blanco.
Salté y caí al otro lado tratando de hacer el menor ruido posible. Casi me doy