Clara
Lo primero que sentí al verlo fue un nudo en la garganta.
No sentí rabia ni odio. Solo tristeza.
Esa tristeza arraigada que se clava en el pecho y no te suelta, porque sabes que la persona frente a ti alguna vez fue parte de ti.
Bastaba con mirarlo para entender que la vida no lo había tratado bien.
—¿Clara? —su voz ronca volvió a llenar el silencio de la mazmorra.
Me acerqué despacio, sin estar segura de si quería verlo de cerca o mantener la distancia. Sus ojos estaban hundidos, la pie