Rowan
Alejarme de ella fue una tortura silenciosa. Una que no sabía que dolería tanto.
Cada paso que daba fuera de ese salón me quemaba por dentro.
Mi lobo me rasguñaba desde adentro, aullando su nombre con desesperación.
Me apoyé contra una de las columnas del pasillo, cerrando los ojos con fuerza.
Mi respiración era errática, y el control que había logrado recuperar hace apenas minutos empezaba a deshilacharse.
"—Déjame volver" —rugió Varek, como un huracán—. "Solo un segundo. Solo para abraz