Esa noche Lena no nos dejó dormir en nuestras habitaciones.
Nos pidió que descansáramos en la planta baja, cerca de la sala del sello.
Decía que Daren estaba intentando romper la barrera.
Reyk no apareció hasta muy tarde.
Cuando lo hizo, apenas me miró.
Tenía las manos llenas de tierra y el olor del bosque pegado a la ropa.
Leo lo acompañaba, en silencio.
Se sentaron frente al fuego sin decir una palabra.
Lucian no estaba con ellos.
—¿Donde está?
—Necesitaba más tiempo.—fue Leo el que respondi