-¿Marceline?
La imagen que esa vez vi en el cuadro en el restaurante, ahora está aquí frente a mí "en vivo y directo", o bueno, no precisamente vivo. Cabello largo y rojo hasta la cadera, grandes ojos verdes, piel lechosa impoluta y una maraña de pecas espolvoreadas sobre las mejillas y el puente de la nariz. Tiene la misma aura tranquila que "emanaba" el cuadro.
-Hola.
-¿Cómo es que...? ¿Tú eras la que me observaba?
-Lo siento por eso, pero es que no podías verme todavía, aunque debías saber q