Punto de vista de Sofía.
Todavía duele el pecho.
El ardor que dejó aquel maldito clavo de plata sigue incrustado en la carne, como si se negara a olvidar.
Fruncí el ceño apenas un poco, y ya sentí que alguien me observaba.
—¿Todavía duele la herida? —preguntó una voz conocida.
Levanté la vista.
Era Thiago Fierro, Rey Alfa de la Manada Sombra Lunar.
Lo conocí hace tres años, cuando le salvé la vida durante una emboscada de manadas disidentes.
Él me ofreció sumarme a su manada con salario y estatu