El calabozo era un lugar a donde eran enviados los lobos que habían cometidos algunos crímenes, tal como el cambio de un alfa o el cambio de una luna, que era el caso de Tara; en ese sitio los castigos eran de día y noche, con poco descanso, quien iba a ese lugar nunca volvía.
Lyon abrió la puerta de la celda, esperaba encontrar a Tara en el rincón tal vez llorando, implorando el perdón de Aysel, por lo que había hecho, pero no fue así, la mirada de esa loba era de soberbia, sin una pizca de a