Dos meses después:
Susan:
—Señora Mendelson, uno de los clientes VIP solicita verla.
Mi secretaria anuncia y yo arrugo el entrecejo.
—¿Hay algún problema, Sarah?
—No lo sé, Señora. Esta es la primera vez que un cliente solicita hablar directamente con la directora, hasta ahora, siempre habían quedado satisfechos con los anticuarios.
Asiento, poniéndome en pie, y dirigiéndome a la sala de reuniones.
Al entrar noto al sujeto alto, y de cabellera negra que está dándome la espalda. Sobre la mesa ha