Omër:
Regreso a mi asiento, justo frente a ella, y la contemplo con lentitud.¿ Cómo es posible que después de tantos años sea ahora incluso más bella de lo que era?
—Habla ya. ¿Qué estupidez propondrás esta vez?
—Cásate conmigo.
Su rostro se contrae, y eleva el mentón. Orgullosa.
—Ni muerta. Me oyes, imbécil. Ni muerta me casaría contigo.- masculla mirándome con odio. Y yo suspiro.
—Sueño contigo, ¿ lo sabías?- susurro, y ella se echa hacia atrás en su asiento, tragando en seco y apartando la m