Vida de padres. Dulce caos
El hogar se había transformado en un santuario de calma y vida nueva. Los primeros días con los trillizos eran un torbellino de emociones, aprendizaje y una constante lucha contra el agotamiento.
Maximiliano, con su experiencia, había tomado la delantera en muchas cosas. Sabía cómo sostener a los bebés, cómo calmarlos, cómo asegurarse de que cada uno recibiera los cuidados necesarios sin agobiar a Ariadna. Desde el primer momento, ella tuvo claro que él no sería un padre distante. Se involucra