— Supongo que te habrás quedado complacido —. Reclamó Alice al llegar a la habitación. Dejó caer el velo sobre la cama con un gesto de inconfundible molestia
— No comprendo lo que quieres decir—. Rebatió Vázquez sentándose en el colchón para quitarse los zapatos.
— Quiero decir que no comprendo por qué has tenido que levantar mi velo enfrente de todo el maldito pueblo.
Vázquez luchaba con el nudo de los cordones, incapaz de deshacerlo
— Si yo he decidido que nadie vea mi cara. No veo ninguna r