— Necesitaré su firma señorita — Pidió el notario disimulando a duras penas la sorpresa.
— Por último la suya señor Vásquez —. Agregó deslizando el documento hacia el otro lado de la mesa.
Salieron del ayuntamiento tal como si fuera una iglesia. Los guardaespaldas y choferes fueron la más parecido a invitados y familia que hubo presente.
Les arrojaron pétalos de rosas, entre aplausos y vitores mientras Alice bajaba los escalones de piedra, con la mirada fija en el suelo. Cubriendo su rostro