A veces el silencio es respuesta por sí solo. Las palabras no logran expresar lo que un silencio consigue y Mara supo bien lo que significaba el de Dairon. Con el teléfono aún en la mano intentaba contener las lágrimas.
La vibración la hizo volver la vista hacia la pantalla. En el mismo segundo sintió alivio y desilusion. Pensó que era él llamándola de vuelta, pero era solo su jefe.
— Mara...¿ me escuchas?
— Sí, dígame señor Vásquez...
— Necesito que vayas a la oficina. Al parecer ha ocur