—¿Alice? — preguntó levantando una ceja el hombre alto y delgado que se acercaba a ella.
Venía vestido con una gabardina negra el cabello rizado y tupido le llegaba hasta los hombros y un cerquillo que colgaba sobre su frente ocultaba parcialmente los ojos verdes.
Asintió poniéndose de pie e invitándolo a sentarse.
El hombre miraba con insistencia a los lados, hacia atrás y a través de la ventana que tenía de frente. Esperaba que en cualquier momento apareciera un monstruo, un fantasma o lo p