Mara veía la bondad en los pjos de la doctora que tomaba su presión y chequeaba sus signos vitales, esforzándose por sonreírle a cada rato, pero aún así no conseguía confiar en ella o sus intenciones. En su estómago se avivaba una sensación horrible que la impulsaba a salir corriendo y tenía que contenerse para no acabar haciéndolo.
Culpaba a su madre, a las mentiras, a Alice, pero sobre todo Vàsquez por todo el daño. Creía que aquel hombre enfermizo era quien había cambiado para siempre su vi