BELL
—¡Dominic! —Gemí, sus manos pasaban por todo mi cuerpo. La yema de sus dedos despertaba cada centímetro de mi piel, esta se estremecía ante su contacto —¡Dominic! ¡No más! —Suplicaba, estaba rendida a él, ardía de pasión y quería quemarme. Nos encontrábamos en la sala de mi casa, no recordaba cómo había entrado a mi casa y cómo habíamos terminado de esta manera, pero eso era lo de menos.
De pronto escuché que alguien tocaba la puerta de mi apartamento, esto era raro, ¿quién tocaría, per