Luego de hacer el amor, repetir y volver a repetir, ambos tomamos una ligera ducha. Nuestros cuerpos estaban sudorosos, pegajosos y con las marcas de todo lo ocurrido. No le permití ducharse conmigo. Yo estaba agotada, pero al ver a Nathan, parecía que podía aguantar un par de rondas más, por lo que se quejó y peleó hasta el cansancio, sin embargo, fui firme. Necesitaba un momento a solas para procesar todo lo que había ocurrido. Y sabía perfectamente lo que ocurriría si le permitía estar cerca