—¿Quién te crees que eres para hablarme así? —reaccionó luego de un rato, dejando atrás la fachada de mujer temerosa.
Lo sabía. Sabía de quien se trataba incluso si nunca antes la hubiera visto. Además, pude notar que no solo se había colado en este lugar, sino que fingía ser una señora débil y temblorosa.
Nada más lejos de la realidad.
Nació como una luna. No era un ratón escondidizo y asustado. No me podría engañar de esa manera.
Quizás no me sentiría tan enfadada si hubiera acercado en otra