—¿Qué? No he hecho nada —levantó las manos en inocencia.
Cierto, él estaba justo frente a mí. ¿Entonces quién había hablado?
Quizás terminaste por volverte loca.
—¿No escuchaste eso? —pregunté en un susurro cuando volví a escuchar mi nombre.
Era la voz de un hombre, estaba segura.
—¿Escuchar qué? —se puso serio, mirándome con atención.
—Mi nombre, alguien dijo mi nombre.
—Eleanna, nadie ha dicho tu nombre. Tengo el mejor oído de la manada, incluso mejor que el futuro alfa —aseguró.
No dudaba de