Luego de que Nathan se marchara, continué con mi ducha. Aproveché mi intimidad para terminar de curar con magia todo lo que me dolía, aunque la magia tenía un límite para lo que podía hacer.
No era inmune a resultar lastimada solo por ser una hibrida.
No lograba sacarme la imagen de Nicholas, Luxu o como se llamara de la cabeza. Cada vez que cerraba los ojos, veía el fuego consumiéndolo, sus gritos llenos de lamentos. Me había mostrado valiente y firme, pero por dentro seguía temblando.
Respiré