—¿Qué mierda estabas pensando? —me reclamó Nate, justo cuando todos, bastante confundidos, se retiraban del lugar.
Los lobos seguían lanzándome miradas de curiosidad. Por supuesto, no era sencillo procesar el hecho de que la humana que no debía estar en la manada en primer lugar ahora fuera la responsable de un acuerdo con los vampiros. Incluso a mí me costaba entenderlo.
¿Cómo esa mentira que inventé para salvarnos el pellejo terminó siendo una realidad? No lo comprendía.
—En salvarlos a todos