38° La noche de las bestias. Parte uno.
Lia y Portia casi que se abrazaron una al lado de la otra, el hotel se llenó de un grito agónico que las dejó medio paralizadas.
— Corran — repitió la voz de la niña a través del aparato, su voz llegaba cargada de estática, pero era entendible.
Portia fue la primera en moverse, con las manos un poco temblorosas se agachó cuando el grito se detuvo y agarró el aparato.
— ¿De quién era ese grito? — le preguntó Lia a la muchacha — no parecía a Helene ni a Esther — la exmodelo se encogió de hombros,