Cuando Lia despertó, lo primero que sintió fue y fresco aroma a perfume que la hizo sentir extrañamente cómoda. Tenía todo el cuerpo calentito, aunque sentía que en el ambiente hacía demasiado frío.
No quiso moverse hasta que alguien respiró debajo de ella y abrió los ojos. Estaba abrazada al torso de Oliver mientras él la abrazaba con fuerza, su mejilla reposaba en su pecho y a la camisa se le habían soltado un par de botones, así que parte de la mejilla tocaba la piel del pecho del hombre y L