Las semanas fueron pasando yo apenas salía de mi hogar y cuando lo hacía era solamente a casa de Charlotte y bien acompañada.No habiamos descubierto nafa sobre el autor de esa nota ni habíamos recibido ninguna otra .Así que poco a poco fuimos bajando la guardia.
El día de la boda de Charlotte había llegado, y el palacio de los Forteng bullía con una energía nerviosa y alegre. Yo había pasado la mañana con mi amiga, siendo su ancla en medio de un mar de emociones. La había ayudado a vestir su