Sigilosamente dejé escapar al cachorro, que corrió a los brazos de su dueño, y me escondí para que ella no me viera.
—Colmillo, ven aquí —ordenó Harry.
—¿“Colmillo”? ¿Ese es el nombre de esa bestia? —replicó la duquesa.
—Madre, es solo un cachorro. Mira esos ojitos tiernos.
—Tierno es lo que va a pensar él de ti cuando te muerda.
—Mamá, no seas paranoica. Crecerá y será un excelente guardián.
—Como tú digas, hijo —cedió ella, cambiando de tema—. Volviendo a lo que hablábamos… ¿Qué piensas hacer