"Disfruta la tarta. Es lo último que probarás."
No había error. La caligrafía era impecable, de una elegancia casi cortesana, lo que hacía el mensaje aún más perturbador. Alguien había estado lo suficientemente cerca de mí en la dulcería como para deslizar un papel en mi abrigo sin que yo lo notara. Alguien que me observaba, que sabía dónde estaría...
Un escalofrío me recorrió la espalda.
—Señorita, ¿se encuentra bien? —preguntó mi doncella Elena , deteniéndose en la puerta con el pijama en las