Yo merezco ser amada.
Cassandra de Alcántara observaba la discusión, su hija tenía un punto pero el joven CEO ruso también tenia el suyo y su argumento era muy sólido y fuerte.
— Cecilia, la mayoría de las personas tienen un pasado. Puede que tú no lo tengas porque tú eres muy jóven y apenas estás comenzando a vivir, cariño.
— Mamá, este tipo no tiene ni siquiera treinta años y ya está más vivido que un hombre de cincuenta. Más a mi favor todavía, ¡Es un... trotamundos!
— ¡No soy tal cosa, ya te lo he dicho