Te presentaré como mi mujer.
Deeguel Rodríguez se quedó viendo por unos momentos más a los dos policías analizando sus palabras.
El mafioso se encontraba sentado en su cómoda y costosa silla, vestía de traje y en su muñeca sobresalía un fino reloj de edición limitada.
— Voy a hacerles una pregunta, deben ser francos, ¿Hay algo en esta mansión que les haga pensar que somos inferiores a la familia Malford? Si es así quiero que me lo hagan saber.
— No... no, su mansión es muy bella, es lujosa, sofisticada, es solo q