Justo a la hora de la comida el CEO Lombardi, bajaba de su coche con portafolio en mano para entrar a la mansión, como siempre su mayordomo lo recibía de la mejor manera
— Buenas tardes señor Lombardi, permítame llevarme el maletín al despacho
— Gracias, Carlos, ¿Mi mujer está en la habitación? ¿Los mellizos están también en su cuarto?
— Exactamente así, señor, los niños fueron bañados y alimentados por sus niñeras, y la señora Adriana, se encuentra descansando en su recámara
— Bie