En la sala de estar los mellizos tenían a todos turnándoselos, eran regordetos y estaban pesados, por ahora ellos estaban entretenidos jugando y no lloraban por su madre
En el tercer piso, Adriana había llegado con Candice, la joven había despertado y veía hacia la nada cuando la señora Lombardi llegó
— Oh Candice, espero que no te moleste que haya venido a verte, Donovan y yo nos enteramos de lo que te pasó a ti y a Daniel Alejandro, pero escucha, todo esto va a mejorar, y llegará el d