287. Pánico
Leonardo
El silencio de la noche era absoluto, roto solo por el sonido suave de la respiración de Amber a mi lado.
Pero algo estaba mal.
No sabía decir qué. Solo lo sentía.
Ese peso en el pecho, la certeza de que algo terriblemente incorrecto estaba ocurriendo.
Intenté moverme, pero mis músculos estaban pesados, como si mi cuerpo estuviera atrapado por algo invisible.
Entonces me di cuenta de que Amber ya no estaba a mi lado.
Giré el rostro, recorriendo el cuarto oscuro con la mirada.
Vacío.
"¿