286. El enemigo observa
Magnus
La noche se extendía sobre la propiedad Martinucci como una manta tibia, trayendo una ilusión de paz.
Sabía que no duraría.
El regreso de Amber era motivo de celebración. El ambiente dentro de la casa estaba ligero, lleno de risas infantiles, voces animadas y una breve sensación de normalidad.
Pero mi instinto me decía otra cosa.
Me senté en el sillón del salón, observando a Leonardo junto a los niños, con una sonrisa fácil en los labios, mientras Amber conversaba con Nonna Rosa, intenta