243. Para siempre
Amber
Los ojos de Leonardo seguían clavados en los míos, como si fueran capaces de leer cada pensamiento que cruzaba mi mente. El aire a nuestro alrededor parecía denso, cargado de algo que iba mucho más allá del simple deseo. Era pasión. Era entrega.
Sus labios volvieron a encontrar los míos y, esta vez, no hubo suavidad. Hubo posesión, un ímpetu voraz que hizo reaccionar a todo mi cuerpo. Mis dedos se enredaron en su cabello mientras él me atraía aún más hacia sí, como si necesitara mi contac