190. El control de la situación
Leonardo
Apenas crucé la puerta principal, los flashes estallaron frente a mí.
Los reporteros seguían allí, hambrientos, esperando cualquier migaja de respuesta.
“Señor Martinucci, ¿va a pronunciarse sobre la filtración del embarazo?”
“¿Cómo se encuentra su amante después de la polémica?”
“¿Son ciertos los rumores de que usted y la señorita Ricci han retomado su relación?”
No me detuve.
Ni siquiera les dirigí la mirada.
Caminé directo hacia el coche, donde Magnus ya me esperaba al volante. En cuanto cerré la puerta, los cristales polarizados apagaron el caos del exterior.
Magnus arrancó y salimos de la propiedad, dejando a los periodistas atrás.
Me observó por el retrovisor, midiendo mi expresión. El silencio se prolongó hasta que decidió romperlo.
“¿Cómo están las cosas entre tú y Amber?”
Apreté la mandíbula, mirando por la ventana mientras asimilaba la pregunta.
“Menos tensas”, respondí, con la voz más cansada de lo que me habría gustado. “Pero va a tomar tiempo volver a ser lo que