191. El fin de un imperio
Peter
La oficina estaba sumida en el silencio,
pero dentro de mí todo gritaba.
Me dejé caer en la silla de cuero, con la mirada fija en la pantalla del ordenador. Las horas avanzaban, pero mi concentración se deshacía. Cada segundo se sentía como una cuenta regresiva hacia algo que no sabía nombrar.
Entonces, el sonido de una notificación rompió el aire.
Mis ojos se clavaron en el celular junto al teclado. El brillo de la pantalla se reflejó en el vidrio del escritorio, como un mal presagio.
To