179. Compartiendo la noticia
Leonardo
Salimos de la clínica con Amber todavía un poco en shock. Su mano estaba entrelazada con la mía, pero su agarre era más suave de lo habitual, como si su mente aún estuviera intentando asimilarlo todo.
En el coche, miraba por la ventana, perdida en sus pensamientos. Yo podía ver la inquietud en su rostro, el leve fruncir del ceño, ese gesto de morderse el labio que delataba su duda.
“B”, dije, con una mano en el volante y la otra acariciando la suya. “Estás muy callada.”
Suspiró y apart