178. Inesperado
Amber
Mi mente era un torbellino.
Las palabras del doctor Moores seguían resonando en mi cabeza, dando vueltas sin parar, como si aún no fuera capaz de procesarlas.
Embarazada.
Por más que hubiera contemplado esa posibilidad, seguía pareciéndome una locura. Tenía un DIU. Desde el nacimiento de los gemelos, Peter había sido tajante al decir que no quería más hijos, y yo, en aquel momento, lo acepté sin cuestionarlo. Entonces… ¿cómo podía haber pasado esto?
Tenía los ojos enrojecidos, hinchados por un llanto silencioso del que ni siquiera me di cuenta cuando empezó. Mis dedos temblaban levemente, entrelazados sobre mi regazo, y el corazón me latía con fuerza, como si mi cuerpo aún intentara alcanzar a mi mente.
Sentí la presencia de Leonardo a mi lado, cálida y firme. Sabía que me observaba con atención, leyendo cada gesto, cada mínima reacción. Antes de que pudiera decir nada, se volvió hacia el médico.
“¿Podría darnos un minuto, Moores?”
El doctor asintió con una sonrisa amable, tomó