171. Sorpresas de la noche
Magnus
Desde el momento en que Gabriela mencionó que le gustaban las películas de acción y de terror, algo dentro de mí cambió. Siempre la había visto como alguien delicada, sensible, incluso un poco reservada. Pero ahora me daba cuenta de que quizá había subestimado quién era en realidad. No solo seguía la conversación con seguridad, sino que brillaba en ella.
Mientras hablaba, su sonrisa aparecía con más frecuencia, y cada vez que lo hacía, sentía una oleada de admiración a la que no estaba acostumbrado. Era una sonrisa auténtica, viva, que dejaba claro lo cómoda que se sentía. Gabriela y Amber conversaban animadamente sobre ir de compras juntas, intercambiando ideas sobre lo que podrían buscar.
Miré a Leonardo, recostado en el sofá, observando la interacción con una sonrisa relajada. Era interesante ver cómo una amistad empezaba a formarse allí, sobre todo porque Amber no solía abrirse con facilidad a nuevas conexiones.
Por un breve instante, todo parecía increíblemente simple: com