151. Primer entrenamiento
Amber
La tensión de la mañana se había disipado, reemplazada por una curiosidad creciente cuando Leonardo me llevó a un centro de entrenamiento de defensa personal. El lugar tenía una energía intensa: paredes cubiertas de pósters de competiciones y un tatami que dominaba el centro de la sala. El olor a esfuerzo y concentración flotaba en el aire, mezclado con el sonido de personas entrenando en otro espacio.
"¿De verdad crees que esto es necesario?", pregunté, acomodándome el bolso en el hombro