Mientras que Elena luchaba con todas sus fuerzas para encontrar el recuerdo de aquella vida que había olvidado, Fabrizio había recuperado la vida que había perdido.
—Por favor Fabrizio debemos mantener la distancia, sí Elena llega a descubrirnos, ni siquiera podré pasar la primera noche en esta mansión —aconsejó Sofía.
Fabrizio se acercó a ella, con los brazos rodeó su cuerpo y acariciaba su trasero sediento de placer.
—No me pidas que me detenga, ha pasado demasiado tiempo que he estado lejo