33. No me vais a engañar.
— Pero madre todavía no estamos casados.
Padme rio a carcajadas y movió la mano en un gesto como si le quitara importancia al asunto.
— No me vais a engañar, son otros tiempos, los jóvenes ya no se esperan como antes y hacen bien, así que si tanto os amáis yo no tengo problema en que compartáis habitación.
Darius III se encontró en un aprieto, quería protestar, pero sabía que su madre lo estaba poniendo a prueba, simplemente vería como pasar la noche o tal vez… Podría terminar aquello que empez