34. No he dejado de pensar en ti.
Darius sintió como esa mujer enredaba las piernas en su cadera y ya no dudó en seguir con lo que tanto deseaba, bajó los escalones de la gran bañera, ya que más que bañera parecía una pequeña piscina digna de la realeza, mientras acariciaba su cuerpo y seguía besándola con un hambre incontenible.
Las manos del Rey resbalaban con lentitud por el cuerpo de Maryam mientras su boca se deslizaba por su cuello hasta su escote, llenándola de besos en su recorrido.
Su cuerpo entero parecía encenderse e