30. Madre te presento a Maryam, mi novia.
Darius estaba realmente impresionado y cautivado con el aspecto de esa mujer, su belleza debía ser de otro planeta, cada vez estaba más seguro de eso, de que los dioses la habían dotado de esa peligrosa hermosura que podía cautivar a cualquier hombre.
Se acercó a la espalda de Maryam y subió lentamente su cremallera para terminar de abrocharle el vestido, acariciando levemente su piel con los dedos al hacerlo y es que le era imposible no querer tocar más, no recordar sus gemidos y la atracción