25. Eres libre para ir por la mujer que amas.
Asad estaba muy molesto, cinco años, cinco malditos años, había pasado lejos de allí por él y ahora interrumpía su reunión con una maldita carta de a saber qué fulana.
—¿Puedes dejar los problemas con tus putas para luego? Esto es un tema serio — gruñó molesto Asad, porque solo quería dejar zanjada su misión y cobrar su premio.
Darius levantó la mirada para clavarla en la de su primo, estaba muy molesto de que alguien nombrara de ese modo a Maryam.
—¡No te permito que …!— gritó poniéndose en pi